Aún no te tocaba, amigo mío

Jesús de la Torre y Nacho ElbalNacho Elbal.- Te vimos muy feliz aquella tarde. “Estoy para jugar”, decías, recién entrado el 2015, cuando coincidimos por enésima y última vez en un campo de fútbol, con motivo del maratón solidario que cada año organiza tu club. Habías perdido peso y, ni por asomo, sospechábamos que realmente estabas a punto de jugar el partido más difícil de tu vida. El último.

Tú mismo anunciaste tu vuelta a los terrenos en un comunicado por Facebook. El mensaje sobrecogió a todo el fútbol provincial, por la gravedad de la noticia y por la entereza de tus palabras. Eras así, claro, directo y sincero. No te dejabas nada en el tintero, jamás ocultaste nada. Eras transparente porque tenías el don de comunicar con la mirada, ya fuera para transmitir tu confianza a tus enanos, para apoyar a un compañero en un mal momento o para defender de manera contundente unos valores que llevabas al extremo. Lo que era blanco, era blanco.

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