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No son naveros, son gigantes

Cristian Garrido ha sido uno de los últimos fichajes | CD Navas

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Opinión | Pedro Expósito.- Ni en los mejores sueños se inician las aventuras de manera más dulce de lo que lo ha hecho el CD Navas en División de Honor. Y no es que no haya sido duro sacar a competir a un equipo tan modesto en una Tercera División encubierta como esta, pero los resultados cumplen con el dicho, sarna con gusto no pica.

Primer once en División de Honor | CD Navas

Atrás ha quedado el enorme esfuerzo de una directiva implicada al máximo para con su equipo. Un grupo de personas que lo han dado todo este verano para tratar de volver a ilusionar a un pueblo cuya afición no tiene límites. La posibilidad de no salir a competir en División de Honor era muy alta pero desde el primer momento la apuesta por dejárselo todo para lograr el dinero necesario para hacerlo posible fue clara. Había que lograrlo.
El esfuerzo no se negocia. El CD Navas tenía ante sí un verdadero marrón después de terminar la que tal vez sea la temporada más gloriosa de su historia. Tras conquistar el título de campeón provincial de la máxima categoría jiennense y la Copa Subdelegado, el club corría cierto peligro de morir de éxito. Aceptar el ascenso y además enfrentarse a la pérdida de su mayor baluarte, Rafael Perales, era un gran reto para los naveros que, como no podía ser de otra manera se mostraron valientes.
Así llegó el verano. Con Fran Almansa a la cabeza, con un cuerpo técnico nuevo, nuevos fichajes, algunas ausencias y el mismo bloque de irreductibles naveros que quería gozar del premio que habían sudado durante el pasado ejercicio. Pretemporada atípica – como todas en Navas de San Juan – ilusiones renovadas y septiembre a la vuelta de la esquina.
Con la idea de hacer de las limitaciones una virtud el CD Navas salió a competir para sorpresa de muchos y alegría de muchos más. Se plantó sobre el San Juan Bautista repleto de aficionados, recibió al primer toro de la tarde y lo toreó con una entereza impropia de un humilde debutante. No fue un espejismo y en su primera batalla lejos de casa volvió a mostrar, en tan solo un minuto, que no han venido a ser la comparsa de División de Honor.
Tan solo son dos partidos, dos victorias. Está muy claro que no se ha conseguido absolutamente nada todavía. Sin embargo puestos a elegir, los naveros ya pueden decir que son los líderes del grupo dos de División de Honor. Se llegará hasta donde se pueda y nosotros lo contaremos hasta el final.

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