El Jaén Paraíso Interior CB sumó su segunda victoria de la temporada en un Olivo Arena que volvió a ser determinante. El pabellón empujó desde el primer instante a un equipo que necesitaba reencontrarse consigo mismo, firmando un 93-90 trabajado, sufrido y celebrado ante un Castillo de Gorraiz Valle de Egüés que nunca bajó los brazos y compitió de tú a tú durante los 40 minutos.
El encuentro, aplazado de la jornada 7, estaba marcado en rojo por ambos conjuntos. Con un único triunfo en sus casilleros, la victoria podía tener valor triple, y finalmente la balanza cayó del lado jiennense tras un choque de máxima igualdad, lleno de alternancias en el marcador y sin que ninguno de los dos equipos lograra romper el partido.
Los parciales (19-17 / 21-24 / 28-23 / 25-26) lo dicen todo y reflejan a la perfección lo que se vio en la pista: dos equipos entregados, sin grandes diferencias y con constantes intercambios de posición en el marcador. La primera mitad fue un pulso continuo, mientras que el tercer cuarto —uno de los talones de Aquiles del Jaén CB esta temporada— permitió a los de Berni Castillo agarrarse al encuentro desde la energía ofensiva y el acierto interior.
El técnico jiennense repitió el quinteto inicial que tan buenas sensaciones dejó en León: Felizor, Faial, Boahen, Martínez y Casas. Un cinco en el que parece haber encontrado equilibrio, físico y agresividad para el juego que quiere desplegar el equipo. La rotación de banquillo fue más corta de lo habitual, con varios jugadores superando ampliamente sus minutos medios, lo que condicionó algunos tramos del partido pero permitió dar continuidad a un bloque sólido.
El Jaén Paraíso Interior CB cimentó su victoria en varios aspectos clave de su juego: la solidez en el tiro de dos, con un notable 58% de acierto – uno de los más altos de la temporada -, la fortaleza en el rebote – sumando 35 capturas totales – y la producción ofensiva concentrada en un núcleo muy definido de jugadores que sostuvieron al equipo en los momentos determinantes. Estos factores permitieron que el conjunto jiennense llevara la iniciativa durante gran parte del encuentro.
Sin embargo, el partido también dejó sombras importantes que casi comprometen el resultado. El equipo volvió a evidenciar problemas desde la línea de personal, con un 18/35 en tiros libres (51%), un lastre que mantuvo el choque abierto hasta los instantes finales. A ello se sumaron las demasiadas concesiones defensivas, permitiendo a Valle de Egüés anotar con un 49% de acierto y encontrar acciones cómodas cerca del aro. Además, las 15 pérdidas de balón otorgaron a los navarros opciones adicionales para seguir en partido, demostrando la disciplina y constancia del conjunto rival.
El nombre propio del encuentro fue Kessly Felizor, que firmó su mejor partido del curso con un gran doble doble: 17 puntos, 12 rebotes y 26 de valoración. Dominó físicamente, apareció en momentos críticos y volvió a ser ese jugador determinante en ambos lados de la pista. A su lado, Godwin Boahen volvió a ser referencia exterior con 18 puntos (7/12 TC) y 3 asistencias, imponiendo ritmo y carácter. Luis Felipe Faial vivió un partido de contrastes en el tiro, pero apareció cuando más importaba: su triple frontal en el tramo final cambió por completo la dinámica del choque. Cerró con 16 puntos y 4 rebotes. Javi Santa Bárbara completó otro gran partido desde el banquillo: 16 puntos, 5 rebotes y un brillante 7/11 en tiros de campo, aportando energía, oficio y madurez y demostrando el gran momento que atraviesa, con una regularidad muy importante en los últimos encuentros.
Valle de Egüés llegó a los últimos minutos con dos pequeñas ventajas y la sensación de poder romper el partido. Pero el Olivo Arena decidió que no. La grada empujó cuando más lo necesitaba el equipo, y el Jaén CB respondió con personalida, triple de Faial para devolver el mando en el marcador y un 2+1 decisivo de Francisco López, que levantó al pabellón y colocó el 93-90.
El último intento navarro no encontró el aro y el Jaén Paraíso Interior CB cerró una victoria que vale oro: por rival, por contexto y por necesidad.
El Jaén Paraíso Interior CB necesitaba un partido así: competido, trabajado, ganado desde el corazón y desde la conexión con un Olivo Arena que volvió a dictar sentencia. Más allá de los errores y las desconexiones puntuales, el equipo mostró carácter, compromiso y capacidad para resolver un final ajustado.
Una victoria vital que debe servir de impulso para afrontar con confianza un tramo de liga decisivo.
En rueda de prensa, Berni castillo destacó el buen partido en defensa en la segunda parte y la necesidad de vencer la irregularidad del equipo durante el desarrollo de los encuentros. El técnico subrayó la importancia de combatir la irregularidad que todavía aparece en determinados tramos de los partidos y que condiciona el rendimiento global del equipo.
Castillo también se refirió al exigente calendario que afrontará el Jaén Paraíso Interior CB en los próximos días, con tres partidos en apenas ocho días, un tramo que considera “determinante” para encarar con garantías los últimos capítulos de la primera vuelta.
Como conclusión: un resultado que deja opciones de mejora en la clasificación toda vez que con dos victoria más el equipo se podria situar a mitad de tabla, un equipo con más presencia en minutos de jugadores llamados a liderar en el juego y sobre todo una afición que empuja al equipo en todo momento y eso en esta liga es oro.
Próxima cita el domingo ante Clínica Ponferrada SDP a las 12:30 H en el Olivo Arena ante un equipo que va tercero en la clasificación y que se ha mostrado muy sólido durante toda la temporada. Veremos si, una vez más el Olivo Arena es capaz de ser determinante en la búsqueda de una nueva victoria.
