Pedro Expósito.- Si miras el estado de WhatsApp de Alejandro Martínez Fernández, capitán del Campillo del Río CF, encontrarás una frase que le acompaña desde hace tiempo: “Créete lo que quieras ser”.
Ayer, mientras levantaba al cielo de Arjona la Copa Subdelegado del Gobierno con el Campillo del Río CF, pensé precisamente en eso. En la cantidad de veces que habrá repetido esa frase para sí mismo. En la cantidad de veces que habrá tenido que creer cuando nadie más lo hacía.
Porque lo que ha conseguido el Campillo del Río CF no va solamente de un ascenso a Primera Andaluza Jaén, de una Copa Subdelegado o de un doblete histórico. Va de algo mucho más grande. Va de demostrar que los sueños también tienen cabida en el fútbol de los pueblos más humildes y pequeños.
Álex Martínez fue uno de esos futbolistas que siempre parecían destinados a seguir creciendo. Formado en canteras como las del Real Jaén CF y Linares Deportivo, llegó a hacerse un nombre en Tercera División, dejando huella en equipos como Martos CD o CD Torreperogil. Con 25 años seguía teniendo cartel, seguía despertando interés y seguía siendo un futbolista cotizado para categorías superiores.
Pero entonces tomó una decisión que muchos no entendieron.
Mientras otros persiguen categorías, focos o proyectos más ambiciosos, él decidió volver a casa. O mejor dicho, decidió, junto a más personas, construirla.
En el verano de 2022 bajó a Segunda Andaluza Jaén, la última categoría del fútbol, para vestir la camiseta del equipo de su pueblo. Bueno, de su pedanía. De un núcleo de poco más de 600 habitantes llamado Campillo del Río. Un lugar donde el fútbol sénior federado llevaba desaparecido desde 2006. Muchos no sabían ni ubicarlo en el mapa, otros la confundía con Campillo de Arenas.
Y es que Álex no bajó para echar los domingos ni para jugar con los amigos. Bajó para liderar un sueño.
Lo hizo dentro del campo con el brazalete en el brazo y fuera de él trabajando para que el club pudiera existir. Porque mientras era futbolista también era directivo. Mientras repartía juego en el césped también ayudaba a levantar una entidad desde los despachos. Y mientras otros pensaban en fichajes o ascensos, él pensaba en devolverle el fútbol a su gente.
Mucho ha llovido desde que hablé por primera vez con él para que me explicara el proyecto que se traía entre manos, allá por julio de 2022, desde aquel amistoso en Jabalquinto con camisetas heredadas y sin escudo. Mucho ha cambiado todo desde aquel primer partido oficial de agosto, en la Copa Presidente de la Diputación, frente al Iliturgi CF 2016.
Han pasado poco menos de cuatro años y aquel proyecto que parecía una locura de unos cuantos románticos se ha convertido en una realidad que ya nadie puede discutir. El Campillo del Río CF es campeón de liga. El Campillo del Río CF es equipo de Primera Andaluza Jaén. El Campillo del Río CF es campeón de la Copa Subdelegado.
Y lo más importante: el Campillo del Río CF es hoy un motivo de orgullo para todo un pueblo.
Detrás de todo eso hay mucha gente. Está Fran Muñoz ‘Torrente’. Está Sergio Silva, que debuta en los banquillos sénior levantando dos títulos. Está una afición ejemplar capaz de desplazar a cientos de personas allí donde juega su equipo. Está un pueblo entero empujando.
Pero también está la figura de Álex Martínez. Porque hay futbolistas que dejan huella por los goles que marcan. Otros por los ascensos que consiguen. Algunos por las categorías en las que juegan. Y luego están los que dejan algo mucho más difícil de conseguir. Legado.
Cuatro temporadas después de comenzar esta aventura suma 122 partidos, 20 goles, dos títulos inolvidables y el respeto de todo el fútbol provincial. Pero seguramente su mayor logro no aparezca en ninguna estadística.
Su mayor logro es haber demostrado que creer sigue teniendo recompensa. Que todavía existen futbolistas capaces de anteponer el sentimiento a la categoría. Que todavía existen personas capaces de trabajar durante años por algo que quizá nunca les devuelva todo el esfuerzo invertido. Y que un equipo pequeño puede hacerse enorme cuando detrás hay gente que cree de verdad.
Álex se creyó lo que quería ser.
Y el fútbol, esta vez sí, le ha devuelto todo lo que tal vez le debía.
